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18 de enero de 2016

Patrice Lumumba

Patrice_Lumumba

La lucha por la independencia del Congo

“La historia es siempre historia contemporánea, es decir, política”

Benedetto Croce

Patrice Émery Lumumba nació el 2 de julio de 1925 en Onalua, provincia de Kasai, antiguo Congo belga, actual República Democrática del Congo. Fue uno de los dirigentes más destacados de la emancipación de su país y el Primer Ministro luego de la independencia de 1960.

Durante la segunda mitad del siglo XIX los países europeos, en especial Gran Bretaña, buscaron expandirse anexando territorios y formando luego colonias en los continentes de África, Asia y el Pacífico. En este contexto, el rey de Bélgica Leopoldo II apoyó entre 1879 y 1884 las expediciones al centro de África del excéntrico periodista y explorador angloamericano Henry Morton Stanley. A lo largo de sus viajes, Stanley recorrió el curso del río Congo e hizo construir caminos y bases, y estableció líneas de navegación fluvial. Durante la Conferencia de Berlín (1884-85), en la cual los imperios europeos acordaron la repartición de África, se reconoció la autoridad y propiedad de Leopoldo II sobre estos territorios, quien instauró el Estado Libre del Congo. Nombre que resultó un gran eufemismo dado que la población fue víctima de maltratos, abusos y sistemas de trabajos forzados.

En 1908, luego de una fuerte presión internacional, el rey Leopoldo II se vio obligado a ceder los territorios al gobierno belga, que pasaron a llamarse Congo Belga. Si bien mejoraron levemente las condiciones materiales de los habitantes con respecto al régimen anterior, el yugo colonial se mantuvo y los nativos no tenían más derechos que trabajar en pésimas condiciones, además de sufrir una fuerte segregación racial. Bajo estas condiciones nació Lumumba. A pesar del contexto, logró ser un estudiante brillante, pudo formarse en la escuela católica de los misioneros y luego en una escuela protestante dirigida por la comunidad sueca. Luego trabajó como oficinista en una sociedad minera de la provincia de Kivu del Sur hasta 1945, y después como periodista en Léopoldville (hoy Kinshasa) y Stanleyville (Kisangani). En la década del 1950 solicitó, y logró con muchas dificultades, una carta de matrícula otorgada por las autoridades coloniales a ciertas personas originarias de África denominadas oficialmente como “evolucionados”. Éstos podían acceder a algunos empleos que no eran jerárquicos pero siempre en peores condiciones y con menores sueldos que los alcanzados por la población blanca. Si bien vivió ciertos privilegios con respecto a sus compatriotas, nunca dejó de sufrir la segregación. Seguramente este fue uno de los hechos que pesaron en su formación y en su pensamiento político.

Durante la década de 1950, Lumumba intensificó su actividad política y su compromiso con la situación de su pueblo. Durante 1955, siendo trabajador de Correos, creó la Asociación del Personal Indígena de la Colonia (APIC) y tuvo la oportunidad de entrevistarse con el rey Balduino I de Bélgica, quien se encontraba en viaje al Congo. Allí denuncia las graves condiciones en las que viven sus compatriotas. Integrado al Partido Liberal, en aquellos años Lumumba soñaba con una comunidad belgocongoleña que eliminara la segregación racial. Incluso ante auditorios de blancos, rescataba algunos de los “beneficios” que trajo ser colonia belga. Sin embargo, con el transcurso de su activismo político su pensamiento fue variando hacia posiciones más independentistas.

En 1958 crea el Movimiento Nacional Congolés (MNC), que reivindica un Congo unitario, laico e independiente. Ese mismo año participó en la primera Conferencia Panafricana de Accra convocada por el presidente de Ghana, Kawamé Nkrumah, integrada por los ocho países africanos independientes: el anfitrión, Egipto, Etiopía, Liberia, Libia, Marruecos, Sudán y Túnez. También participaron observadores de países francófonos. “África para los africanos” fue el espíritu de la Conferencia que impulsó fuertemente la independencia de los territorios del continente que aún eran colonias. Cabe destacar que este encuentro se realizó en el contexto del proceso de descolonización de Asia y África, surgido a partir del fin de la segunda Guerra Mundial (1939-1945).

La Conferencia de Accra consolida su convicción acerca de la independencia del Congo como único camino a recorrer por su pueblo. Ya en Congo habla ante unas 10 mil personas en Leopoldville (hoy Kinshasa) donde expone con maestría los debates en Accra y reivindica la independencia de su país. Luego sigue con esta campaña en todo el país. En octubre 1959 el MNC -junto con otros partidos independentistas- organiza una manifestación de miles de personas en Stanleyville. Las autoridades coloniales intentan detener a Lumumba y se generan disturbios que terminan con 30 personas asesinadas. Él logra escapar, pero días después es arrestado y luego condenado -el 21 de enero de 1960- a 6 meses de prisión. Sin embargo, la presión popular es tal que el gobierno colonial es obligado a liberarlo 5 días después. En el Congo Belga se multiplican las manifestaciones a favor de la independencia y diversos sectores y partidos políticos se suman al reclamo. En este contexto, Bélgica le concede de modo sorpresivo la independencia al Congo. El MNC y sus aliados ganan las elecciones organizadas en mayo, y el 23 de junio de 1960 Patrice Lumumba se convierte en Primer Ministro, el primero del Congo independiente. El líder de Abako (Asociación político-cultural de Bakongo), Joseph Kasavubu, fue designado presidente.  El 30 de junio de 1960 la independencia se hace efectiva. Ese día Lumumba expresa con emoción:

“Aunque esta independencia del Congo está siendo proclamada hoy en acuerdo con Bélgica, un país amistoso, con el que estamos en igualdad de términos, ningún congolés olvidará que la independencia se ganó en lucha, una lucha perseverante e inspirada que ocurrió en el día a día, una lucha, en la que no nos intimidamos por la privación o el sufrimiento y no escatimamos fuerza o sangre”.

La República del Congo nació inmersa en graves problemas económicos, sociales y políticos. Por un lado, Bélgica establece como condición para conceder la independencia que el Congo herede la deuda externa que contrajo cuando era colonia. Por otro, el gobierno de la flamante nación debe encarar la administración de un territorio donde no existe un verdadero sentimiento congoleño, sino una mezcla de un mosaico de 300 dialectos, 100 religiones y 150 tribus de cuatro razas diferentes. No poseía otro nexo interno más que el dominio belga. A este panorama hay que agregarle unas fuerzas armadas heredadas con preeminencia belga. La “Forcé Publique”, consistía de una organización militar relativamente reducida compuesta de soldados y suboficiales negros al mando exclusivo de oficiales blancos, para imponer el orden en todo el territorio. Con la independencia se convirtió en el Ejército del Congo. Los suboficiales fueron ascendidos rápidamente a coroneles, reformando la estructura heredada de la colonia. Tal el caso de Mobutu, quien fuera designado como Comandante en Jefe.

Rápidamente comienzan los conflictos que, en el lapso de tres meses, llevarán al fin del gobierno de Lumumba y su posterior asesinato. El 4 de julio las tropas del ejército se amotinan para exigir la expulsión de los belgas de la institución castrense. Luego Lumumba decide la africanización de los cargos en la administración pública y en el ejército. Unos días después, el 11 de julio, Moise Tshombe, presidente de la provincia de Katanga, declaró la secesión de este territorio de la flamante República. Contaba con el apoyo de Bélgica, interesado en los valiosos recursos mineros de la zona. Lumumba acude a la ONU para que le brinde apoyo militar para enfrentar la acción separatista. Si bien es aprobado el envío de tropas, no se permitió intervenir en los asuntos internos. Ante esta situación, acude a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que rápidamente lo apoyan militarmente. Esta acción generó la oposición frontal de las potencias occidentales y de sus aliados internos, que lo acusaron de comunista (en un contexto de Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS). El presidente Kasavuvu decide destituir a Lumumba. Éste responde impulsando en el Parlamento la remoción del Jefe de Estado congolés. El 13 de septiembre Joseph-Désiré Mobutu, jefe del Ejército, con el apoyo de Kasavuvu, lleva adelante un Golpe de Estado y se hace con el poder. Lumumba es puesto bajo arresto. El 29 de septiembre, el presidente Kasavubu transfiere el poder ejecutivo y administrativo a un gobierno provisional apadrinado por Mobutu, llamado Colegio de Altos Comisionados.

En diciembre, Lumumba logra escapar de la Capital e intenta refugiarse en Stanleyville, donde cuenta con una gran cantidad de seguidores, para reorganizar su movimiento y buscar el regreso al poder. Sin embargo, al poco tiempo vuelve a caer detenido junto a dos de sus ex ministros, Okito y Mpolo, por Víctor Nendaka, hombre de confianza de Mobutu. Los prisioneros son trasladados a la región de Katanga. Durante el viaje son brutalmente golpeados y torturados. El 17 de enero son asesinados por tropas belgas y de Katanga, luego de días de intensas golpizas. Su figura se convirtió en un símbolo de la lucha por la independencia de los países africanos. Unos días antes de su asesinato, desde la cárcel y conciente de su destino final, Lumumba le escribió a su mujer un mensaje que se convertiría en testamento para el Congo:

“No me llores, compañera. Yo sé que mi país, que sufre tanto, sabrá defender su independencia y su libertad. ¡Viva Congo! ¡Viva África!»